Usted está en: carreras > publicidad > artículos de interés > artículo
Publicidad
Artículos de interés
Que feo que es vivir como esta gente!
Por estos días se puede ver en la tanda, sobre todo en los canales de Capital Federal, el comercial de Eco de los Andes –Viejos amigos- de la agencia Vegaolmosponce, realizado por Diego Kaplan de Wasabi Film, protagonizado por tres señores, ya entrados en años, muy cancheros y divertidos, que en medio de un paradisíaco paisaje de Bariloche, salen a hacer footing, mostrando un estado atlético envidiable.
Los tres amigos suben empinadas cuestas, saltan, hacen bromas y mantienen un ritmo de trote que demuestra que, a pesar de la avanzada edad, poseen una fortaleza y resistencia fabulosa.
Todo fantástico hasta que se encuentran con un señor a quien se le descompuso el auto en medio de una curva en subida. Es un auto grande, cargado, y el pobre hombre solo tratando de empujarlo!.
Y si no viste el comercial todavía, te imaginarás que nuestros tres amigos, con la vitalidad y la buena onda que los caracteriza, prestamente se ofrecen a ayudarlo. Lamento informarte que no.
En una patética resolución, aparentemente destinada a generar una divertida complicidad con los espectadores, los tres viejos amigos simulan estar en un terrible estado físico, renguean, necesitan de un bastón para sostenerse y como todo gesto solidario, uno de ellos saluda a la mujer que está en el interior del auto.
No podemos decir que no sea un viejito educado!. Pero apenas superado el auto, mientras el pobre señor sigue empujando en vano, los tres amigos vuelven a mostrar su fantástico estado físico, obtenido gracias al agua mineral que toman en lo alto de la montaña.
Que lamentable modo de asociar un producto tan noble con una actitud tan deplorable. El mensaje que transmite el comercial es que todos los beneficios que aporta la vida sana, la actividad física, el mantener el organismo desintoxicado gracias al agua mineral, es exclusivamente para quién lo consume y eventualmente para su grupo de pertenencia; el resto que se las arreglen como puedan. Yo me divierto y la paso bien con los míos; de las carencias y necesidades de los otros que no pertenecen a mi grupo, que las solucione cada uno (o de última que se haga cargo el Estado).
En una sociedad cada vez mas individualista, mas cerrada, mensajes de este tipo son verdaderamente repudiables porque exponen antivalores muy dañinos, astutamente planteados de manera aparentemente inofensiva y graciosa, en un bucólico marco de hermosos paisajes.
Desde la publicidad tenemos una oportunidad inmejorable para transmitir valores positivos, mostrando actitudes solidarias y generosas. Y no es necesario caer en solemnidades, podemos hacerlo de manera canchera y divertida, pero dejando un claro mensaje que contribuya a mejorar a las personas y a la sociedad en su conjunto. Y de paso cuidar al anunciante y a su producto.
Raúl Marveggio

RSS