Actualmente, tanto para jóvenes, como para los adultos, existe la sensación de que hoy más que nunca, la realidad socio-económica es inestable. Es ante esta situación es que surge la necesidad y la recomendación de darse un espacio para elegir. Hasta no hace mucho, la mayoría de los jóvenes elegían seguir sus estudios Superiores por el llamado de su vocación. Otros, para seguir una tradición familiar. Pero en los últimos tiempos se sumó un tercer grupo que tiene cada vez más adeptos: el de los que siguen un estudio que les asegure una pronta inserción laboral. Una de las pregunta que varios jóvenes se hacen (diría que en realidad le hacen los adultos que los rodean) al terminar el colegio es: ¿y ahora qué estudiar? Esto tiende a generar dudas que llevan a un estado de incertidumbre sobre el presente y el futuro. Además, si el cursado de la carrera es en otra ciudad, surgen otras preguntas:...¿aguantaré vivir lejos de mi casa?, ¿podré adaptarme a esta nueva experiencia de estudio? Voy a poder trabajar de lo que elegí? Y muchas más…
Ahora bien, qué ocurre cuando el estudiante elige una carrera que no está en el su ciudad, y tienen que mudarse dejando lo conocido, en busca de nuevas opciones para desarrollarse yconstruir su futuro?
Muchos toman esta decisión anhelando “libertad” respecto de lospadres y de la mirada del pueblo, deslumbrándose con las numerosasposibilidades que propone y dispone la gran ciudad. Sin entender que es necesario analizar, que dicho cambio, requiere un trabajo: darse el tiempo para procesar la diferencia.
Está realidad requerirá de un PROCESO de ADAPTACIÓN-TRANSICIÓN
Al elegir “mudarse, cambiar” de territorio, algo de la historia personalinevitablemente se modifica, porque lo cotidiano deja de serlo (ir todoslos días a la plaza, ver los amigos y amigas en la esquina, andar porlas calles conocidas, los sonidos cotidianos...).Esta realidad, vivenciada por gran parte de los jóvenes que iniciarán esta nueva etapa, instaura el proceso de“desarraigo”, referido a las cosas y personas que se dejan.
Es en esta instancia, que los jóvenes estudiantes siempre necesitan de un proceso de elaboración y aceptación. De cada uno dependerá conocer nuevas personas,lugares, recorridos; y así lograr establecerse y adaptarse a la nueva situación.Cuando digo adaptación, me refiero a dejar algo "que es" para encontrarse con otra cosa "que está por ser”.
Un ejercicio con el cual suelo trabajar estas vivencias, consiste en que cada joven pueda discriminar los PRO y los CONTRA de esta realidad: QUIERO... (Por ej.: vivir solo, hacer nuevos amigos, etc), PERO... (extraño mi ciudad, quiero estar con mis amigos de siempre, extraño, etc).
Para lograr esta transición, será necesario: informarse sobre el nuevo lugar e instituciónen la que desarrollarán sus estudios, realizar una elección vocacional sólida y procurar nuevos vínculos que generen pertenencia, sosteniendo el contacto con sus afectos a lo lejos, sin olvidar que este es un proyecto que se consolida en las múltiples elecciones de cada día. Es muy importante, abrirse a conversar con otras personas en el nuevo ámbito donde se mueve, generar nuevas amistades. Es necesario ir superando la sensación de anonimato (en el su lugar de origen era “el hijo/a de...”) logrando un lugar en la ciudad; una de las posibilidades es continuar con las actividades que venía realizando (deportes, ayuda social, grupo religioso, música, entre otros)
Ana María Salazar
Directora del Dpto.de Orientación y Asesoramiento (DOA)
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